martes, 30 de octubre de 2007

Desechando

Jamás imagine que alguien me pudiera asombrar por su cinismo hacia otros o incluso hacia si mismo. Eso de aclanarse a personas que en un pasado no fueron más que criticadas en mala para hoy reír junto a ellas. No se… es algo que simplemente me asombra y de lo que muchas veces me mofo. Saber bien de las personas que me acompañan es más que importante; no deseo tropezar más de las veces necesarias con la misma piedra. Hay muchas cosas agradables de las cuales disfrutar y no creo necesario pasar tiempo con aquella gente que no sabe ni que desea de si misma, ninguna meta mas que sufrir por alguien o criticar al primero que deje de mirarle a los ojos. Tengo el agrado de tener al mejor crítico a mi lado, ese que no se le asoma ni un pelo de tonto y muy racional en la mayoría de las cosas... muy interesante y necesario para la autocritica, lo cual me ha ayudado a discriminar bien y no caer en aquel círculo de comodidad donde se encuentran muchos. Tener un mundo al lado de uno no significa sabiduría emocional ni mucho menos significa que eres capaz de dominar a cada integrante de este… eso de creer conocer por un par de copas o por alguna charla de un drama reciente a una persona lo encuentro algo patético, pero bueno... cada uno en su volá. Con estas personas he aprendido a alejarme de aquella red de malabares emocionales pero como dicen por ahí, para conocer bien de algo u opinar se debe informar o mucho mejor vivirlo y quizas esa sea la razón por la cuál nunca cierro la puerta completamente hacia esas personas, me hacen recordar lo que NO quiero llegar a ser.

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